¿Has visto cuántas personas se han arrojado al paso del Metro para terminar con su vida? Insurgentes, La Raza, Puebla, Eugenia, Zócalo, Pantitlán, la estación que quieras, tú elige, es perfecta para morir. Pregúntale a madre e hija que se tomaron de las manos y acto seguido se aventaron a las vías conforme el convoy se acercaba al andén. Un pacto suicida. ¿Te imaginas su historia?

Metro

phantommexico

Si hay gente que dice escuchar los lamentos de una mujer que hace más de 500 años mató a sus hijos, ¿a poco crees que las almas de estas personas no van a penar? Si trataron de detener la marcha del Metro con su cuerpo, sus tormentosos motivos habrán tenido, porque nadie podría encontrar la paz si se expone a que su cuerpo, una vez inerte, sea observado con morbo por toda la gente que iba camino a casa o a laborar.

¿No has visto los vídeos de los lamentos en la estación Tacuba? Tal vez pertenezcan a una mujer con esquizofrenia, aquella que se arrojó a las vías con su bebé en brazos. No, no pueden ser de ella, porque esto sí pasó, pero fue en Metro Puebla.

Pero no te confundas que una decisión como esta no hay que pensarla mucho. Habría que preguntarle al adolescente que minutos después de que su joven novia terminara su relación, decidió no padecer a causa de la ruptura. ¿Debilidad de su parte? Tal vez, pero ahí tienes, un alma en pena más que aguarda porque alguien se quede dormido o se pase de estación luego de las once de la noche.

¿Qué si una muerte de esa naturaleza es indolora? Probablemente. Se puede leer que muchas de estas personas mueren de forma instantánea, pero su decisión será sometida al juicio moral de la opinión pública. Piénsalo, son fantasmas en potencia, son las leyendas de dentro de algunos años.

Y tú, ¿vas a rebasar la línea amarilla?

Por: Aldo Mejía.