«Si el silbato se utiliza con respeto y se cuida como lo que verdaderamente es -una alarma de asalto- es muy probable que funcione.»

Cada día es menor el número mujeres que son agredidas física y emocionalmente; históricamente, la edad promedio de las mujeres que han sufrido violencia en diferentes espacios es de 22 años y los atacantes, rondan los 36.

Diferentes acciones se toman para proteger la integridad de las mujeres, y como parte de este paquete de medidas en favor de la seguridad femenina, se anunció que se entregarán silbatos, tanto a hombres como a mujeres para ser utilizados como instrumento de alerta en el supuesto de algún tipo de atentado contra la seguridad.

El silbato de alerta es tan sólo una medida más que el Gobierno de la CDMX ha tenido que tomar debido a las agresiones y, en mi parecer no es ni una medida descabellada ni una tontería. Es la continuación de una serie de medidas exitosas, no una acción de emergencia. Claro que no va a faltar quien se queje del «silbatito» y cómo va a tener que cargarlo. Otras, lo van a dejar olvidado en su casa ya que se lo habrán dado a los niños para jugar con el. Pero, si el silbato se utiliza con respeto y se cuida como lo que verdaderamente es –una alarma de asalto– es muy probable que funcione. No es el silbato del réferi ni de un entrenador deportivo. Es un sonido de alerta. Lo único que se requiere es usarlo responsablemente en caso de necesitarlo.

Es recomendable cargarlo a mano y tenerlo siempre listo para una eventualidad. El sonido del silbato, no va a ser sólo para que lo escuchen y actúen los cuerpos de vigilancia, sino que es una llamada de atención para la sociedad.

Si se llegara a evitar un sólo ataque sexual con el uso del silbato, tengan por seguro que la que iba a ser la víctima, va dar gracias de haberlo empleado y le tendrá por bien usado.

En varias ciudades a lo largo del mundo, ya sean países potencia o en vías de desarrollo, se emplean métodos similares y han demostrado su efectividad. Ahora lo que nos queda como ciudadanos de la CDMX, es esperar no escucharlo y en caso contrario correr a la ayuda de quien está siendo atacado.

No nos ceguemos, la violencia en las calles ha disminuido y es gracias a medidas como esta. A nosotros como ciudadanos con el incondicional apoyo de las autoridades, nos toca eliminarla.

Por: Jacobo SallehEl Silbato de emergencia